Como suele ocurrir con las grandes adaptaciones hollywoodenses, La Odisea de Nolan no altera ni reemplaza el texto original de Homero, que sigue intacto en las estanterías tal como Hamlet sobrevive a cualquier versión cinematográfica. Lo que sí ofrece es una relectura con un elenco de estrellas: Matt Damon como Ulises, Anne Hathaway como Penélope, Tom Holland en el papel de Telémaco, Robert Pattinson como el pretendiente Antínoo, y Samantha Morton y Charlize Theron dando vida a Circe y Calipso.Pese a ser la primera gran producción de Hollywood filmada íntegramente con cámaras IMAX enfrenta una controversia cada vez más ruidosa: la acusación de que la película es, en el fondo, elitista.

La narración sigue la estructura clásica: Odiseo recordando su cautiverio como esclavo sexual de Calipso, el encuentro con Polifemo, un Caballo de Troya reinventado como un barco varado en la playa, y los lestrigones caníbales, aquí vestidos con armaduras medievales que poco tienen que ver con la Grecia homérica. La banda sonora también rompe moldes: en lugar de las cuerdas asociadas al mundo griego, suenan gongs, y la película arranca nada menos que con un rap de Travis Scott.
Nolan, Damon y Hathaway insistieron durante semanas en que la película «fue hecha para IMAX 70mm» y debía verse en ese formato. El problema es que solo 41 cines en todo el mundo pueden proyectar la película en 70mm de gran formato, y en el hemisferio sur, por ejemplo, únicamente el IMAX de Melbourne exhibe la copia completa de 15 perforaciones. En Perú, la situación es todavía más limitada: la mayoría de las salas no supera el formato de 50mm, muy lejos del estándar que la propia producción promociona como la experiencia «definitiva».
Esa brecha ha encendido las redes. Una publicación viral con más de 26 millones de vistas resume el reclamo de la Generación Z con una frase contundente: la gente sin recursos, literalmente, ve menos película. Otros usuarios apuntan a que buena parte del metraje se pierde en pantallas estándar, y que Nolan le hizo un flaco favor a la mayoría del público que no tiene acceso a salas IMAX.